El violinista ansioso

abril 27, 2010 noeliacausapie

En ocasiones, al leer un artículo resulta interesante, comprendes lo que  quiere transmitir pero nos quedamos ahí. Otras veces, no sólo transmite sino que  se encuentra su significado, de repente todo tiene sentido.

La lectura del artículo me ha permitido establecer una conexión con la asignatura, puesto que he podido relacionar los ejemplos del texto con la práctica desarrollada en el aula. De modo que he podido clarificar el papel que realiza cada persona: el terapeuta, el observador y el paciente.

El caso del violinista ansioso  brinda la oportunidad de analizar profundamente las situaciones que se dan durante la terapia y cómo los terapeutas van reconduciendo ésta para conseguir un cambio que beneficie al paciente.

Cuando una persona acude a una terapia, en la mayoría de los casos, es porque  tiene un problema que le está afectando en algún aspecto de su desarrollo,  repercutiendo en su vida laboral, social o incluso personal.  Lo que demanda es la ayuda necesaria que le permita encontrar la solución al problema.

En ocasiones,  estamos equivocados con la labor del terapeuta, porque creemos que éste va a dar solución a nuestro problema. Sin embargo, su labor no consiste en darnos la solución diciendo lo que tenemos que hacer, sino que es mucho más compleja, tiene que conseguir que el paciente llegue a ella por si mismo.

El terapeuta analiza el problema, de forma objetiva, he intenta, a través de la terapia, que el paciente pueda llegar a minimizarlo y verlo desde otra perspectiva, desde otro punto de vista. Trata, por tanto, de ayudarle a cambiar su conducta en su beneficio, de tal manera que pueda llegar a superar el dolor que esto le produce.

 La superación del mismo conlleva un enriquecimiento, puesto que al enfrentarnos a él y al afrontar que lo tenemos estamos dando el primer paso que lleva a su resolución. Cuando la persona es capaz de superarlo, algo cambia en ella, supone un crecimiento a todos los niveles.

La labor del terapeuta, por tanto, es acompañar al paciente en este proceso de crecimiento, de tal manera que sea consciente de sus necesidades, de sus miedos, para partiendo de ellos poder reconducir su terapia las veces que sean necesarias para conseguir el objetivo propuesto.

Por último, quisiera señalar que me parece imprescindible la lectura de este artículo porque establece puentes o vías de conexión con la asignatura. Es necesario prepararnos para poder llegar a ser un buen terapeuta. Las habilidades  sociales constituyen uno de los puntos fuertes a trabajar, darnos cuenta  de cuáles poseemos y aquéllas que podemos adquirir. En mi opinión, es muy importante la actitud de apoyo al paciente,  la empatía, la asertividad, no hacer juicios de valor, etc., aspectos que podemos tener en mayor o menor medida y que se puede  incidir más en ellos, para mejorar nuestro desempeño.

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