¿Líder o seguidor?

Esta clase es una de las que más me ha gustado, porque me ha hecho reflexionar sobre el importante papel que juega el líder en el grupo, pero también el de cada uno de los seguidores, porque no hay líder sin seguidores.

Creo que una persona es líder, además de por sus características personales, porque otras personas están dispuestas a seguirle, bien sea porque ofrece medios para satisfacer sus necesidades o porque  conecte con sus intereses.

Desde mi punto de vista, ambos seguidores y líderes son importantes en un grupo, si bien es cierto que el líder es el que tiene mayor poder y puede influir en las decisiones del resto del grupo, también los seguidores aportan informaciones útiles que redundan en beneficio del grupo.

Lo que realmente interesa a los seguidores es conseguir las metas que se han propuesto y para ello necesitan del líder, para que ejerza su influencia,  adquiriendo mayor poder si consigue alcanzar las metas propuestas.

El líder debe sentirse miembro del grupo, tiene que inspirar confianza, guiar e instruir al resto de los miembros, tener  iniciativa,  interesarse por los miembros de su grupo, conocerse bien a sí mismo, para después conocer lo que desean los demás, tiene que ser capaz de aprender continuamente, tener ideas claras que exprese muy bien, con seguridad en sí mismos, comprometido, interesado en sus seguidores, capaz de aprender con ellos y ayudarles en sus dificultades.

Con cada ejercicio que íbamos desarrollando a  lo largo de la clase, se podía ver quién ejercía de líder en el grupo, la influencia sobre los seguidores, así como el tipo de liderazgo que se llevaba a cabo.

También, he podido comprobar que dentro del grupo necesito dejarme llevar, depositar mi confianza en alguien que defienda mis intereses o que persiga un objetivo común. Aunque, a medida que se cambiaba de ejercicio, si me he dado cuenta hasta qué punto era capaz de seguir al líder. En función de sí lo que tenía que hacer lo interpretaba como un mandato.

Pero, me han quedado una serie de dudas, ¿las personas que son líderes son conscientes de que lo son? ¿Puede haber líderes en la sombra? ¿Se es líder por naturaleza o se aprende a ser líder?  ¿Cómo afecta ser líder en las relaciones que se establecen con los demás?

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Add a comment mayo 2, 2010

FOBIAS Y MIEDO ESCÉNICO.

Cuando comencé a leer el artículo sobre el status, había tres hojas que hacían referencia al establecimiento de la relación adecuada, en lugar de ir directamente al capítulo decidí empezar leyendo esas tres hojas sueltas y cuál fue mi sorpresa que en ellas se establecía una relación directa entre las fobias que pueden presentar las personas y el miedo que sentimos al hablar en público.

Me resultó sumamente interesante, porque podía establecer perfectamente la relación que el autor pretende explicar, puesto que, como la mayoría de las personas que me conocen saben, tengo fobia a los pájaros y los estados por los que pasamos al exponernos al objeto que nos atemorizan son muy similares.

Esta es la razón por la que decidí escribir estas líneas.

A continuación, voy a intentar explicar la conexión que he podido apreciar.

En primer lugar, para contextualizar este texto voy a definir qué es una fobia.

Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM- IV), las fobias son consideradas dentro de los trastornos de la ansiedad.  Este manual define la fobia específica como el temor acusado y persistente  que es excesivo e irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos.

Puede ser referida a situaciones bien definidas o frente a objetos que no son en sí mismo peligrosos, pero que son evitados de un modo sistemático o afrontados con gran temor. Además, una persona que padece una fobia no se alivia por saber que otra persona  no considera peligrosa esa situación o porque piense que el temor es desproporcionado.

Cuando estas personas se exponen al estímulo fóbico les provoca una respuesta inmediata de ansiedad, que puede desembocar en una crisis de angustia.

Todas las fobias tienen tratamiento, éste dependerá de su intensidad y de otras complicaciones psicopatológicas que presenten las personas que la padecen.

Uno de los tratamientos que se utilizan para su extinción es el tratamiento conductual, que consiste en una desensibilización sistemática por la que la persona utilizando métodos de relajación se va exponiendo progresivamente a la situación que le produce la fobia, hasta que se consigue superar totalmente.

Este tratamiento es el que se expone en el texto y se relaciona con el miedo escénico. Wolpe  sostiene que si una persona está relajada desaparece la sensación de angustia porque ambas son incompatibles. Cuando la persona está relajada el estado de alarma se disipa hasta que llega a desaparecer. Pero, para ello, es imprescindible que exista la intención de relajarse.

Desde mi punto de vista, padeciendo una fobia lo veo muy complicado, no imposible pero sí muy difícil, porque cuando estamos presentes o prevemos que vamos a estar expuestos al objeto fóbico, en nuestro cuerpo salta el dispositivo de alarma, que lleva consigo estados o sensaciones que se van desencadenando simultáneamente y que hace imposible pensar en la relajación, porque sólo se piensa en huir, en escapar de la situación que nos está provocando ese malestar.

La mayoría de las fobias se desencadenan en la infancia o adolescencia, la persona aprende a vivir con ellas, o a sobrevivir. Lo que se puede llevar más o menos bien, según el tipo de fobia que padezcas.

Muchas personas tienden a preguntar  llevadas por su curiosidad si te ha pasado algún incidente o situación desagradable con el objeto fóbico, no lo sé, la verdad. Siempre hay un hecho que marca el comienzo, pero creo que si bien puede estar relacionado, pienso que hay algo más profundo, puede ser un problema no resuelto que ni si quiera tenga que ver con el objeto en cuestión. No sé… la mente es la gran desconocida.

Si lo relacionamos con la asignatura, podemos hablar del miedo a hablar en público que es un síntoma de lo que se conoce como fobia social. Se caracteriza por el miedo que siente la persona al exponerse y ser observada por los demás, esto conlleva que experimente un temor de hacer algo o comportarse de una manera que pueda resultarle humillante.

Es cierto que cuando hablamos de fobia estamos hablando ya a niveles complejos y superiores, pero entender esto nos puede ayudar, porque no todos tenemos ese miedo irracional, pero la mayoría experimenta sensaciones de nerviosismo, ansiedad, taquicardias, temblores, etc., cuando tiene que hablar en público, y es importante conocer que hay estrategias que contribuyen a dotar a las personas de recursos que ayuden a hacer frente a estas situaciones.

Tales recursos pueden ser: técnicas de relajación y respiración, exposición gradual, ensayo de situaciones, control postural, el control de la voz, el volumen y entonación, saber utilizar los silencios.

Por tanto, hablar en público requiere ensayo, práctica y técnica. Podemos perfeccionar esta habilidad.

Quiero concluir con unos toques de humor y voy a intentar explicar los sentimientos y pensamientos de una persona que padece una fobia.

QUIERO IR A VENECIA PERO LAS PALOMAS NO ME DEJAN.

Una de mis aficiones es viajar. Cuando he conseguido realizar un viaje, siempre pienso en el próximo. Hay un destino que me encantaría: Venecia. Pero lo veo prácticamente  imposible, al menos de momento…   Y es que tengo un problema: no puedo imaginarme en la plaza de San Marcos con miles de palomas revoloteando a mí alrededor.

Seguro que se preguntarán el por qué. Tengo fobia a los pájaros aproximadamente desde los 3 ó 4 años, lo cual supone que llevo conviviendo con ella 30 años. A pesar de ello no me he planteado aún hacer una terapia, aunque cuando me expongo a ellos y supero una crisis, siempre me digo a mi misma: “Esta vez es la última…“. Hasta que se me olvida y vuelve a pasarme de nuevo.

Es curioso… cuando conozco a alguien no suelo comentarle que tengo miedo a los pájaros hasta que esa persona no está implicada en alguna situación en la que me ve haciendo el ridículo, porque es la sensación que se te queda después de montar el numerito.

La reacción de la persona cuando le dices: “tengo miedo a los pájaros”  es quedarse callada unos segundos y acto seguido preguntarte: “entonces, ¿tú no habrás visto la película de los pájaros?”. Y tú te armas de paciencia y contestas con unas risitas: jejejejeje. Pero por dentro estás pensando: ¿no te acabo de decir que tengo miedo? ¿Qué te hace pensar que la haya visto?

Y esto no acaba aquí. Lo segundo que te suelen decir es:

–          Pero si no hacen nada.

Así que se te queda una cara de tonta, te ruborizas, piensas tierra trágame, y sólo sabes contestar:

–          Si lo sé, pero a mí me dan miedo.

Y digo yo, no acabo de decir que tengo una “fobia”,  ¿no es como decir miedo irracional…?

La persona que lo descubre se deja llevar por la curiosidad y comienza a  bombardearte a preguntas, y tú te preparas para ese bombardeo,… ¿o no?

Y entonces ocurre:

–          ¿Tienes miedo desde hace mucho? ¿Te ha pasado algo con un pájaro? ¿te dan miedo todos? ¿los pollitos también? ¿y los canarios?

Con cada pregunta te va dando más vergüenza, porque claro no es lo mismo tener miedo a un buitre que a un canario. Y ya si te preguntan si te da miedo Piolín pues eso… Roja, con sudores, con una sensación de ser pequeñita, vamos que te sientes tonta.

Entonces, una vez preparada  la persona, te dispones a irte a tomar algo a una terracita y claro… los gorriones comiendo las miguitas de pan, las palomas que se aproximan…, vamos que estás sentada y venga a levantarte, y te vuelves a sentar y entonces empiezas a percibir que las mesas de alrededor te están mirando y ¡ala, a sudar, a ruborizarte y a sentir la necesidad de dar explicaciones!:

–          Jejejeje, es que me dan miedo los pájaros.

Venga otra vez la sensación de tonta, que se multiplica cuando ves la cara de bochorno que está poniendo tu amigo.

Y eso no es nada. Ir al trabajo en primavera supone una excursión en toda regla: paloma en la acera, voy por la carretera; paloma en el parque, uy por ahí no puedo pasar, viene alguien por detrás me espero y paso tras él; paloma en la puerta del colegio, uy niños, malo, las van a hacer volar, ¿por dónde voy? , ¿Qué hago?,  ¿dónde me meto? …. Carretera, piiiiiiiiiiii el coche “¡cuidado, ¿estás loca? que te pillo!”.

Uf y yo sólo quería ir a trabajar.

Otro día llegan tus amigas y te dicen: “nos vamos de vacaciones”. Y tú dices bien, pero… no sabes la que te espera.

Esta Semana Santa estuve en Malta y fue todo muy bien: muchos acantilados, playas,…  en fin sin problemas.

Pero un día vamos a la Valletta, y claro, yo que me voy a acordar… llegamos y entonces:

Paloma a la izquierda, paloma a la derecha, paloma en el centro … ¡¡¡Dios qué asedio!!!

El corazón se acelera, sudores fríos, me falta la respiración, tengo esa sensación de miedo y de querer salir huyendo, se me dispara el radar interior que me hace sentirlas por todos los lados.

Y en esto que tus amigas te van hablando y te dicen:

–          ¿Dónde estás?

–          Aquí, a este lado.

–          Si, hija. Pero llevas la cabeza en las nubes.

–          Sí, eso en las nubes, en el cielo, en los malditos pajarracos,…..

Pero continúas hablando como si nada.

Entonces, otra a este lado, y  cambias de lado.

Y te dicen tus amigas:

–          ¿Ahora qué te pasa?

–          Nada estoy a este lado porque al otro  hay una paloma.

Entonces a la tercera vez, tus amigas se cansan y te dicen:

–          No las mires, si no hacen nada.

–          Ufffff…… Te hierve la sangre por dentro y les dices:

–          Si no las miro, aparecen solas, no puedo evitarlo.

Continuamos andando y entonces…. otro cambio, una de tus amiga que ya no sabe para dónde mirar sale andando más deprisa y tú piensas ¡¡¡¡¡ noooooooooo,  no hagas eso….!!!!!!

Tu amiga sale decidida a espantarla y entonces empieza el contorsionismo. La paloma sale volando y tú te agachas deprisa para que no se choque contigo porque viene en tu misma dirección.

Dios,  y acabo de hacer eso delante de todo el mundo, tierra trágame de nuevo.

Seguimos andando y llegamos a una plaza muy bonita, claro está llena de palomas, y entonces miro para un lado, palomas; para otro, palomas, para otro palomas y empiezo a ser consciente de que estoy rodeada.

Siento las palpitaciones más fuertes, un miedo extremo y unas ganas de llorar espantosas, entonces les digo a mis amigas:

–          Por ahí no paso.

–          Venga, tonta, que no pasa nada.

Venga vale, ya no soy la única que piensa que soy tonta sino también mis amigas…. Un punto más.

Entonces hacemos lo más ridículo de todo,……. que consiste en cerrar los ojos e imaginarme que no están.

Pero, ¿si sé que están, cómo puedo llegar a hacerlo?

Entonces me abrazo a mis amigas cierro los ojos y me llevan cual lazarillo para poder cruzar la plaza y hacernos la ansiada foto que todas están deseando.

Y lo más curioso es que te sientes todo orgullosa porque has logrado pasar una plaza llena de palomas.  Claro está, el orgullo te dura poco porque entonces ves a todas las personas que te han visto haciendo el ridículo mirándote con una sonrisa en la cara. Vamos, que sólo te falta que al ir a hacerte la dichosa foto alguien diga eso de “Mira al pajarito”.

Así que Venecia tendrá que  esperar…. Que la disfruten las dichosas palomas que, de momento,  me quedo en mi casa…

Add a comment mayo 1, 2010

Status

Todos conocemos en mayor o menor medida la definición de status, sabemos que hace referencia a la posición o la situación que tiene una persona respecto a los demás. En la mayoría de los casos, lo relacionamos con la escala social o económica a la que pertenece la persona.

En el texto, concretamente,  se utiliza éste para tratar de mejorar las actuaciones de los actores, de tal manera que puedan experimentar con él, subiendo o bajando éste, intentando que  cambie, etc.

En mi opinión, el status está relacionado directamente con lo que las otras personas, el grupo, piensan de él, por tanto  no depende de lo que la persona es o hace, sino de lo que los demás  piensan que uno es.

Ahora bien, aunque conocemos su definición, muchas veces somos incapaces de percibir cuál es el nuestro, nos cuesta mucho posicionarnos y, en ocasiones, la persona no es consciente de su status. Por esta razón, me parece interesante el artículo, porque trabaja  para que la persona pueda tomar conciencia de las transacciones que en él se producen. El status se puede enseñar,  podemos trabajar con él, aspecto curioso que no me había planteado.

Diversos autores han tratado de explicar de qué depende éste,  y entre otras ideas destaco las siguientes:

–          El reparto de tareas en un grupo, conlleva una valoración de cada miembro del mismo en función de la labor que realicen, de su competencia en el desempeño de la tarea y el grado de compromiso que adquiera en ella.

–          Se otorga status a un individuo en función de la influencia que tenga en el grupo, respecto a la toma de decisiones que haya que tomar en él.

–          Las preferencias en el grupo conlleva la jerarquización entre sus miembros.

Un aspecto importante a tener en cuenta, es que  influye directamente en la autoestima de la persona, de tal manera que las personas con status alto suelen tener alta también su autoestima. Todo ello conduce a tener una seguridad en nosotros mismos, una satisfacción personal, ser capaz de asumir los propios errores para poder enmendarlos, tener confianza en nosotros mismos, etc.

Desde mi punto de vista, es un pilar fundamental porque si no aprendemos a querernos y a valorarnos a nosotros mismos, no estamos en condiciones de pedir que otros nos quieran y nos valoren.

A medida que nos vamos valorando, que somos conscientes de nuestras posibilidades y de nuestras limitaciones, somos capaces de percibir que cada persona es diferente, que tiene un status, que no importa si es más alto o más bajo, sencillamente que es distinto al nuestro y hay que respetarlo.

Cuando apreciamos nuestra persona adquirimos la seguridad y confianza en nosotros mismos.

Quizás lo más relevante sea que el status existe siempre en relación con los otros, por eso se establece un orden jerárquico en la sociedad. Por ello, me parece interesante terminar esta reflexión con la siguiente frase que se señala en el artículo: “es importante que entendamos que pertenecemos a un orden jerárquico y que esto influye en los más mínimos detalles de nuestra conducta”.

1 comentario abril 27, 2010

El violinista ansioso

En ocasiones, al leer un artículo resulta interesante, comprendes lo que  quiere transmitir pero nos quedamos ahí. Otras veces, no sólo transmite sino que  se encuentra su significado, de repente todo tiene sentido.

La lectura del artículo me ha permitido establecer una conexión con la asignatura, puesto que he podido relacionar los ejemplos del texto con la práctica desarrollada en el aula. De modo que he podido clarificar el papel que realiza cada persona: el terapeuta, el observador y el paciente.

El caso del violinista ansioso  brinda la oportunidad de analizar profundamente las situaciones que se dan durante la terapia y cómo los terapeutas van reconduciendo ésta para conseguir un cambio que beneficie al paciente.

Cuando una persona acude a una terapia, en la mayoría de los casos, es porque  tiene un problema que le está afectando en algún aspecto de su desarrollo,  repercutiendo en su vida laboral, social o incluso personal.  Lo que demanda es la ayuda necesaria que le permita encontrar la solución al problema.

En ocasiones,  estamos equivocados con la labor del terapeuta, porque creemos que éste va a dar solución a nuestro problema. Sin embargo, su labor no consiste en darnos la solución diciendo lo que tenemos que hacer, sino que es mucho más compleja, tiene que conseguir que el paciente llegue a ella por si mismo.

El terapeuta analiza el problema, de forma objetiva, he intenta, a través de la terapia, que el paciente pueda llegar a minimizarlo y verlo desde otra perspectiva, desde otro punto de vista. Trata, por tanto, de ayudarle a cambiar su conducta en su beneficio, de tal manera que pueda llegar a superar el dolor que esto le produce.

 La superación del mismo conlleva un enriquecimiento, puesto que al enfrentarnos a él y al afrontar que lo tenemos estamos dando el primer paso que lleva a su resolución. Cuando la persona es capaz de superarlo, algo cambia en ella, supone un crecimiento a todos los niveles.

La labor del terapeuta, por tanto, es acompañar al paciente en este proceso de crecimiento, de tal manera que sea consciente de sus necesidades, de sus miedos, para partiendo de ellos poder reconducir su terapia las veces que sean necesarias para conseguir el objetivo propuesto.

Por último, quisiera señalar que me parece imprescindible la lectura de este artículo porque establece puentes o vías de conexión con la asignatura. Es necesario prepararnos para poder llegar a ser un buen terapeuta. Las habilidades  sociales constituyen uno de los puntos fuertes a trabajar, darnos cuenta  de cuáles poseemos y aquéllas que podemos adquirir. En mi opinión, es muy importante la actitud de apoyo al paciente,  la empatía, la asertividad, no hacer juicios de valor, etc., aspectos que podemos tener en mayor o menor medida y que se puede  incidir más en ellos, para mejorar nuestro desempeño.

1 comentario abril 27, 2010

Recensión: Quiero dejar de ser un dentrodemi

Hola a tod@s!

Aquí podéis ver una recensión del libro: “Quiero dejar de ser un dentrodemi. Mensajes desde una cárcel autista”, escrito por Birger Sellin, diagnosticado de autismo a la edad de 4 años y medio.

Un saludo.Quiero_de..

Add a comment enero 6, 2010

Diario de la clase 4 de Noviembre

Aquí podéis leer el resumen de la Clase del 4 de noviembre. Un saludo

diario de clase

Add a comment noviembre 10, 2009

Hello world!

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1 comentario octubre 29, 2009

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